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Terra
La Coctelera

Día intenso

Hoy es un día de esos llenos de cosas (salvo clase). Por orden:

  1. Me informé sobre el Solent, el campo de regatas donde seguramente patronee un barco de LBS. Estoy un poco asustado, per excitado. Viene a ser como que te propongan jugar un partido en Maracaná o hacer una cronoescalada en el Tourmalet.
  2. Me hice un arrocete de verduras. Salió soso, pero en la Pérfida Albión sabe a gloria.
  3. Fui a ver a un career coach que le echara un ojo a mi CV. En líneas generales: es un buen CV, pero hay que remarcar más qué aportas a la industria a la que quieres ir. Como resultado, he decidido:
  4. Hacer lo que hace tiempo vengo pensando: abrir un blog, "Concerns: Oil", para hablar de CleanTech.
  5. En la biblioteca, se me enganchó una manga de la camisa (Caramelo) en un gancho. 30 € a la basura.
  6. En la piscina conocí a una señorita austríaca que dice ser pareja de un alumno de LBS. Parecía tener las hormonas a 1.000, la chica. En un momento temí que me iba a acorralar en un rincón de la piscina a culazos. Estaba, literalmente, balanceando el culo frente a mi y mirándome. Amy, si lees esto, decirte que resistí la tentación perfectamente y que voy a ir a la piscina en otras horas.
  7. Al salir de la piscina, coincidí con Dan, un brasileño que conocí el año pasado en China.

Silencio y cabreo

Hay nula actividad en el blog, porque me he ido de China Estoy en Barcelona, trabajando para la obra y volviéndome un señor de provecho con un sueldo de becario chino. Eso sí, tengo a la churri por acá.

La razón por la que escriba hoy es porque ayer me pasó algo que me horripila. Estaba en un restaurante tex-mex de L'Estartit (sí, no preguntéis por qué era tex-mex y no una casa de paellas, que esa es otra historia) y, tras haberme traído la carta en inglés, le pregunto al camarero (en catalán) si tiene el menú en catalán o castellano. Se me queda mirando y busca con la mirada a mi acompañanate (gringa) que le traduce al inglés lo que dije. A lo que él responde: "tendrás que enseñarle inglés".

Pues bien, ¡aprende tú español/catalán, hijo de la gran bretaña! ¡Qué estás viviendo en España/Catalunya, bigotes!

Me pone de muy mala leche los guiris que vienen aquí a currar y se creen que están en su puta casa. Ya me pasó en Mallorca una vez donde no tenían la carta más que en alemán. ¡Exijo medidas!

Más Tibet

Ya hace un mes del viaje a Tibet. Casi ni me acuerdo de lo que hicimos, aunque sí tengo muy presente el frío en el campo base del Everest: ¡se me quedó helada la botella de agua dentro de la tienda!

Bueno, recuerdo que tras Gyatse, fuimos al campo base del Everest:

Lo que hay detrás, en medio de la ventisca, es el Everest. Lo veréis mejor aquí, un poco más tarde, a la mañana siguiente. La tienda que se ve al fondo:, a la izquierda del autobús es una oficina de correos: la oficina de correos a mayor altitud del mundo. Mola mucho pero, claro, tarda mucho más que mandar la postal desde Lhasa. Concretamente, tardó 3 semanas en llegar una postal desde allí a Shantou.

Poco más añadiré aparte que jamás he tenido peor dolor de cabeza. Allí sí que nos pegó mal de altura a todos. Quién más quién menos, se enchufó un cóctel de aspirina y paracetamol y hubo quién se chutó con oxígeno. Entre ellos, yo. Entre el oxígeno, el frío, el paracetamol y un litro de agua (se deshidrata uno fácilmente), me recuperé un poco. Luego, cuando empezamos a bajar, ya todo fué mucho mejor.

Un par de días de ruta después llegamos al lago salado a maor altitud del mundo y un lugar sagrado para los tibetanos (como tantos), el lago Namtso (la montaña que se ve al fndo es un 7.000):

Entre otras cosas que sorprenden de Tibet es que los locales se divierten con facilidad:

No voy a contar mucho más, hubiera de debido blogear durante el viaje o, al menos, escribir un cuaderno de viaje para poder repetiros las sensaciones. Pero no lo hice, así que ahora es tratar de recordar sensaciones o hacer un resumen muy aséptico y, ¡qué caray! la asepsis no siempre es buena.

Lo que sí comentaré es que, cuanto más va, con más cariño recuerdo el viaje, las risas, el yoga en el aeropuerto de Xi'an ante las mirada alucinadas de la gente (se retrasó el vuelo y Pye es profesora de yoga), las horas de autobús, el yak cheeseburger, el lhassi (¡¡¡mmmmmm!!!)... Creo que me acordaré de este viaje durante muuuucho tiempo. No ha sido tan iniciático como el primero de Australia, pero ha dejado su marca. Tibet, un ¿país?territorio? de contrastes. Y duro, muy duro.

Grameen

Hoy conocí a Dipal C. Barua, un señor de Bangladesh, número 2 del Grameen Bank (entidad receptora del Nobel de la Pax de 2006) y director general de Grameen Shakti. Están llevando energía (solar y biogás, nada menos) a las zonas rurales y paupérrimas de Bangladesh. Una charla muy "inspiring" y emocionante la que ha dado. Luego, tomarme un vino con él ha sido muy enriquecedor . Estas oportunidades son las que me encantan de CEIBS :)

Inciso

Creo que antes de esto, debería de acabar los posts del Tibet, pero empieza a quedar lejos ya... Bueno, nada decir, que el fin de semana pasado tuvimos 4 días de puente y que nos fuimos con Amy a Hong Kong y a Macao. Me gustaron mucho ambas, cada una con su estilo.

Tengo la sensación que HK tiene la misma suerte que Barcelona: el mar. Sin él, ambas me parecerían muy opresivas, creo. Con él, ambas ganan mucho espacio y se esponjan que diría cualquier arquitecto municpal barcelonés (empezando por Bohigas). HK además, al ser una isla, tiene mar por todos lados, un montón de islas e islotes cercanos... lo que la esponja aún más. Para acabar de esponjarla (anda que no queda esponjosa la ciudad), tiene montes que no han sido edificados, así que detrás de los rascacielos, uno ve verde.

Sí, tuvimos un tiempo de mierda.

Hong Kong no ha conservado nada del pasado colonial. Ni vestigios de lo inglés, ni el HK de Sun Yat Sen... Sin embargo, a 1 hora de barco de HK se encuentra Macao, ex-colonia portuguesa (y sí, hace gracia ver carteles en chino y portugués). Macao sí ha conservado un montón de su pasado colonial. Una pequeña muestra, las ruinas de Sao Paulo:

Ah, me olvidaba. una muestra que el Barça triunfa en el mundo entero (y es una religión, en chino pone algo así como calle de la comunicación con el cielo):

En general, Macao nos gustó mucho (pese a los casinos). Tiene su encanto colonial, su encanto chino, su comida portugesa (¡¡pedazo de bacalhau à brasa que me apreté!!) y, tuvo mejor tiempo. Así que no podemos pedir más :)

Hay un montón de fotos en picasaweb.

À la ville de Barcelona

En verano, estaré haciendo unas prácticas en Barcelona. Parte de un estudio para el puerto sobre el impacto de la crisis y del desarrollo de la costa china sobre los flujos logistícos euro-asiáticos.

Así que ya lo sabéis. Vuelve a casa por verano.

Tibet - Nos vamos de Lhasa

Dejamos el blog que habíamos visitado el Potala y Jokhang. Esa noche cenamos en el que desde ya es mi restaurante favorito en Lhasa: el Snowland. Comida tibetana, nepalí, india y algún plato occidental (como fondue de queso de yak).  A destacar los lhassi. Ricos, ricos, que diría Arguiñano. Antes de partir, tuvimos la buena idea de aprovisionarnos de queso de yak (un queso curado, algo así como un Cantal, muy interesante) que luego Antonio rescató del fondo de la mochila en un momento clave.

Por cierto, ahí descubrimos el primer efecto de la altitud. Para cenar, los alemanes se pidieron una cerveza. Nunca imaginé que una sola lata de Budweiser pudiera emborrachar a alguien,

Bueno, a lo que iba, que me distraigo. Que nos fuimos de Lhasa, rumbo al Sur, dirección Nepal (ma non troppo) en un autobús marca china por carreteras que llevan a ninguna parte. Si algo tiene Tibet es que es un secarral, aparentemente. Sorprende encontrarse un desierto a 4.000m por sobre el nivel del mar. Uno se espera más agua, nieve, montaña.

La primera parada fue el lago de Yam-drok (bueno, vale, sí, el Tibet tiene un montón de ríos y lagos, no todo es Extremadura-sur-sable):

Pero dejemonos de detalles intrascendentes, que si el lago tal, el glaciar cual (vi mi primer glaciar, a unos 5.000m, im-presionante). Hay que fichar ya a los tibetanos para dar color en el Tour de Francia, en las etapas de montaña. Escucha Hereu, para cuando el Tour pase por Barcelona este verano. Que los vascos están bien y vestidos de naranja Euskaltel dan mucho color a la etapa, pero ¿qué me dicen de la belleza con la que los Tibetanos adornan sus puertos de montaña, sus postes de luz...? Que sí, que es muy insostenible, muy sucio, seguro que los de ICV dicen que es mejor hacerlo electrónico (como los árboles de navidad, manda huevos, que os lucisteis), pero ¿y lo bonito que queda?

La primera estapa de este recorrido gfue Gyantse (creo). Es un pueblo grande, con un mini-potala (vamos, otro castillo del señor feudal, para entendernos, salvo que aquí creo que los monjes no tenían derecho de pernada). En su monasterio descubrí las figuras que quiero que decoren la puerta de mi casa:

¿Os imagináis recibir visitas con esto en la puerta? Da un cierto mal rollo, sobretodo el azul.

El monasterio de Gyantse es quizá el que más nos gustó. Primero, porque lo visitamos casi solos, sin hordas de gente alreadedor empujando como en Jokhang o en el que vimos en Xining. Luego, es un sitio muy espacioso, con una muralla alrededor que le une al castillo (por llamarle de alguna manera), todo muy excursionable. Nos hubiéramos quedado Jorge y yo un día más a triscar por esos montes. También fue el primer templo donde vimos a un monje subido a un pedestal dandole al "ommmm, ommmm, ommmm...", lo cual le confirió un encanto especial a la visita. Y, finalmente, pero no menos importante, porque el guía que llevábamos (Wengdu, un personaje) fue el que mejor nos explicó los intríngulis del budismo tibetano y de los monasterios.

Alex, con los guías y el conductor, haciendo un alto en el camino.

Un inciso. Hace un par de veranos, fui con unos compañeros de trabajo de Singapur y EE.UU. (de origen indio) por el pirineo y vimos alguna iglesia románica. Ellos se estaban 5 minutos y se cansaban y a la segunda ya ni entramos, que no les apetecía. En ese momento, no entendí. Ahora, creo que sí. Se me hace muy raro visitar los templos budistas. El hecho de no tener ni idea de la religión, de su iconografía, su historia, su leyenda... el hecho de no conocer nada de dicha religión, hace que los templos me parezcan insustanciales, vacuos. Veo una estatua y nada, ¿este quién es? El Buda del futuro. Ah, vale. ¿Y eso qué quiere decir? ¿Y ese? El Buda de la compasión. ¿Mande? Vamos, que al rato, todo me parecen estatuas enormes chapadas en oro con poco interés. Hay que decir, que el budismo tibetano es diferente y que, con toda la decración adicional y la tradición (si tienen manuscritos en sánscrito), no es tan tremenda esta sensación.

¿Veis lo que decía del castillo/marca-paquete?

El Tibet es una sociedad de contrastes. Uno se encuentra con una agricultura del siglo XIV (arando con bueyes, carros tirados por burros, riego por inundación y acequias para llevar el agua), gente poniendo boñígas a secar para tener combustible, no hay agua corriente junto a todoterrenos enormes, magnífica cobertura de móvil, energía solar...

De Gyatse, seguimos rumbo sur, hacia el que era nuestro destino: el campo base del Everest. Pero eso ya da para otro post.

Tibet

Lo prometido es deuda. El post épico sobre el Tibet, la falta de ducha y unos hombres barbudos. Protagonistas: Jorge, Antonio y Marc, en la categoría de barbudos. Los 3 alemanes, en la categoría de imberbes. Chris y Alex, en la categoría de discapacitados (esto va por lo poco capacitados que están para crecer barba por ser de donde son). Margaret, en la categoría de gurú organizadora. Rocío y Pye en la categoría de estrellas invitadas (por no ser CEIBSeras). O sea, estos:

Aquí, los aguerridos expedicionarios. Lo que se ve al fondo es el Everest, el Lhotse y el Cho Oyu.

Bien, como ya dije, llegamos en tren a Lhasa. El tren es bastante impresionante, largo como un día sin pan, pica a 5.000 metros de altitud y tarda un güebo y medio. El paisaje, desolado, es bello: desierto, toneladas de arena, lago y arroyos helados y, alguna montaña nevada.  De vez en cuando se ve a un alegre yak pastando y generando combustible (también conocido como boñiga de yak), unos gráciles antílopes tibetanos reproduciéndose y a algún camionero chino maldiciendo el día que le mandaron cruzarse el desierto con un Dong Feng de antes de la guerra (la de Cuba, jodó que viejos son los camiones aquí).

Lhasa. Al principio, me sentía en Cancún: todo llano, parques enanos con luz por la noche, polvo por todos lados (el pañuelo/bufanda blanco, estilo Quintero, que nos dieron asumo que es para embozarse y no comer polvo)... Hasta que uno descubre que, coño, el feudalismo también tiene sus encantos:

El Potala (que suena a vomitona gorda) es un peazo edificio en medio de Lhasa. De hecho, divide la zona "nueva" (la china, qué carajo) de la tibetana. Tiene una potencia simbólica tremenda. En una ciudad en medio de un llano, en la única colina que hay, patapam, un peazo edificio de 13 pisos, 1.000 cuartos y 1.999 ventanas (pobres monjes de la limpieza). Toma carallada. ¡Hala! ¿Qué mejor manera de simbolizar el poder que poner al jefazo, literalmente, por encima del vulgo? Para acabarlo de rematar, el palacio está relleno de tumbas de oro. Tanto que, según dicen, se podría alimentar a China entera un par de años y aún sobraría para un anillo.

Claro que este visión nocturna, perdió mucho cuando un lolailo que pasaba por ahí con el radiocasete (que no radioCD, seguro) a toda leche con un pasodoble (me olvidé de cuál). Le dió un toque de cutrerío importante, huelga decirlo. Bueno, anduvimos un poco por Lhasa, sobretodo visitando el Potala (que es donde vivía el Dalai Lama, hasta que lo corrieon). A los alemanes, les inspiró un momento poético y a Jorge, una pose muy hispana:

¿No me digáis que no parecen unos chungos muy chungos, sobretodo el de negro?

Si se pusiera la mano en la huevera, parecería Briatore dando una rueda de prensa

Tras el palacio-demostración de poderío, nos fuimos a supervitaminar a un restaurante tibetano. Bueno, ahí descubrimos que el té con mantequilla de yak sabe a queso azul rancio, que ya es saber. Un sorbo basta para desear pedir otro lhassi (una bebida india a base de yogur) y rapidín, por favor. Tras la experiencia gastronómica (hubo quien osó pedir "Cheeseburger de yak", que ya es cheeseburger), nos fuimos a ver un templo super-famoso que todo el mundo (si lo circunscribimos a los tibetanos y Richard Gere) debería de conocer: Jokhang.

El templo en sí no parece tener mucho, a parte de oler a incienso y mantequilla de yak. ¿He dicho que el yak es el cerdo tibetano? Se utiliza todo. La leche y la carne para comer y hacer queso. La mantequilla, para comer, beber en el té, cocinar como grasa e iluminar, ya que es como cera. La lana, para tejido. El cuero, como material de construcción (tiendas) y vestimenta. La mierda, como combustible por su alto contenido vegetal. Ignoro que hacen con los cuernos y las criadillas, pero seguro que algo harán. Yak en chino se dice maoniu, que es literalmente, vaca peluda. El chino, si algo tiene es que es descriptivo.

Del templo, me gustaron los leones echaos palante (como los de San Mamés :P):

Me juego algo a que nunca habías pensado que los leones tuvieran pezones en los pectorales

Claro, que el templo también tenía escenas de vida cotidiana:

¿A que le quita romanticismo al budismo ver la ropa colgada y el agujero en el suelo para giñar?

Lo mejor que tiene el templo este son los alrededores, está en medio del casco antiguo de la ciudad tibetana. Todo muy encalado, muy viejo y muy encantador.

Mira que le dijimos que esa gorra le sentaba fatal.

Bueno, eso fue nuestro día en Lhasa. Al día siguiente, carretera y manta, pero eso ya lo dejo para otro post. Que es la hora de cenar.